viernes, 30 de noviembre de 2012

Esas pequeñas labores

Hay labores pequeñas que son perfectas para hacer en ese rato después de la cena, mientras todos están dormidos o viendo un partido de futbol.

Labores para hacer con trocitos de tela que van sobrando de otras labores más grandes, esos trocitos que nos da pena tirar, pero que guardamos para un "por si acaso".

Labores para "desengrasarnos" de un proyecto largo, que parece que no avanzamos...

Hace unos fines de semana, un sábado, estuve dándole vueltas a qué podía hacer, y esto es lo que pensé: Un llavero casita:



La idea la saqué del blog "My Very Educated Mother":



Pero me parecía que le faltaba algo, y por eso le bordé puerta y ventanas... Y si no hubieran sido las doce de la noche pasadas, incluso le habría bordado una enredadera:



Pero como no será la última que haga, tiempo habrá para ir aplicando detalles;


¿Y dónde colgarla?  Puede servir para un llavero, o con las telas apropiadas, para adornos del Arbol de Navidad... O en un tamaño mucho mayor, y con un relleno que pese, como topes para puertas. El caso es coser.... Y de momento, a Celia le gusta pasársela de una manita a otra.

Esta semana, he estado planeando mi camino de mesa navideño... que me ha agobiado bastante. Y el agobio ha sido por comprar las telas antes de tener claro el diseño... Las telas son muy simples, con unos estampados en dorado. Pero cuando me puse a buscar modelos, los que me gustaban eran para telas en colores fuertes. Así que ya que las telas no son ninguna maravilla, he tenido que optar por esforzarme un poco y hacer unos bloques de estrella tipo "el cuadrado dentro del cuadrado". Así que tengo ya "deberes" para el fin de semana.

¡Que disfrutéis de estos dos días de descanso!

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jueves, 22 de noviembre de 2012

Telas de mercadillo

Me encantan los mercadillos, y estos últimos meses he tenido la ocasión de ir varias veces al que ponen los viernes en el pueblo donde vivo.

No se trata de un mercadillo sofisticado, pero hay varios puestos que, cuando puedo ir, siempre visito: uno de ropa donde encuentro vestidos de algodón bordados que son una maravilla, otro de bolsos de piel estupendos, y otro de telas para casa.

Y en este último puesto, el viernes del puente de Todos los Santos compré una tela para hacer manteles anti-manchas... Hasta ahí nada especial. Pero es el estampado lo que me gustó:


¡Un toile de jouy en tonos azules!

Y con el medio metro que compré, he tenido para hacer cuatro manteles individuales. Este tipo de manteles los uso mucho, sobre todo para los desayunos de los niños, y el que sea anti-manchas garantiza (aunque sólo un poco), que puedo quitar esas gotas de leche con colacao con una toallita, y tenerlos casi impecables durante más días.




Para contrastar, les he puesto un bies en tono rojo, que le rompe la uniformidad del azul, y los hace más informales:



Y como no sabía cuándo podría volver al mercadillo, compré otro medio metro en tonos rosas. Para una bolsa para llevar el tupper al trabajo, quizá...

Hace unos días, una amiga me preguntaba si tener una máquina de coser le sería útil. Estos mantelitos pueden ser un ejemplo: la tela me salió por 3 euros; el bies, por un euro más. Y tengo lo que necesitaba: unos mantelitos a mi gusto (con tratamiento anti-manchas) y bonitos (porque para servir el café tras una comida formal pueden quedar ideales).

Y un secreto: el juego de azucarera y tetera que aparece en la primera foto también lo compré en un mercadillo...
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domingo, 18 de noviembre de 2012

Probando el Dresden

Por fin esta tarde de domingo tengo un rato para hacer fotos de las cosas que he ido haciendo estas últimas semanas y que por unas cosas u otras no he enseñado.

Y una de ellas es un pequeño tapete con la técnica del "Plato Dresden":



Las telas de flores pertenecen a la colección "Papillons" de Moda, que me gustó tanto el charm-pack que usé para la mantita que compré tres fats de la misma colección:





El patrón: bueno, después de buscar mucho por la red, al final me decidí por el que ofrece Esperanza en su blog "Patrones del Sampler", pero como me resultaba pequeño, lo aumenté bastante.

Las telas son tan preciosas que da pena usarlas en algo que no se luzca:




Lo más complicado fue redondear los bordes, pero me encanta cómo ha quedado.



Así que me guardo el patrón, para poder replicarlo en un cojín, en una aplicación para una toalla...
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lunes, 12 de noviembre de 2012

El virus del patchwork

Bastantes días sin escribir, pero no sin coser: unos cojines, otro bloque del Mystery Quilt, mi primer "plato de Dresde"...Pero llevo un par de semanas que cuando por fin consigo sentarme en el sofá, de lo único que tengo ganas es de sacar la bolsa donde guardo los retales del bloque que me ocupa y coserrrrrrrrrrr.

Pero esta noche, cuando todos están por fin dormidos, quería hablar de este virus del patchwork que poco a poco va atrapando a mi madre y a mis amigas.

verykerryberry


Mi madre, que esta tarde estaba tomando café con sus amigas y les hablaba de su Mystery Quilt, de lo emocionada que está con él, y una de ellas le preguntaba si era difícil... Por no hablar de mi sobrina de 3 años, que dice que el bloque del ángel lo ha hecho ella... Que tan enviciada está mi madre que se niega a enseñarme los puntos básicos del crochet, no sea que perdamos el ritmo de este mini-SAL materno-filial que empezamos en verano.

Y mis amigas... Hoy, una de ellas, me contaba que al ir a comprar un retal, se ha vuelto a casa con un charm-pack. Y esta noche, que estoy tan cansada que ni sacar los hilos me apetece, me acuerdo de ella, que está en Israel, y la imagino mirando su paquetito de telas, pensando en cómo emplearlos. Tan lejos en kilómetros y tan cerca en la afición.

Otra de mis amigas, que ya es veterana, me manda fotos para mostrarme los preciosos tapetes que hace. Esta es de las valientes, de las que acolcha a máquina (lo veo tan complicado), y perfeccionista, capaz de quitar un bies porque no le convence cómo le ha quedado. Y yo le mando fotos en primicia de mis compras, o de cómo llevo el Mysteqy Quilt y nos animamos mutuamente, en los momentos de bajón, cuando sólo podemos mandarnos aliento por chat.

Y por último, está mi amiga que dentro de poco marchará a Noruega y que aparte de sus moldes para hacer maravillosas galletas (que además de ser preciosas tienen un sabor que quita el sentido), meterá en el camión de la mudanza su nueva máquina de coser, porque el virus del patchwork se lo hemos inoculado...

Porque lo que empezó siendo una amistad porque estábamos embarazadas a la vez o porque seamos multi-mamás, al final evoluciona, y hemos descubierto que estábamos deseando que el virus del patchwork nos hincara el diente.

Y sé que muchas más se unirán; sólo es cuestión de tiempo...

Buenas y costureras noches.
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