domingo, 19 de febrero de 2017

Objetos Absurdos (I)


Creo que no hay ninguna casa en la que no haya ningún objeto absurdo. Algo que desentone totalmente con la decoración general, algo que cuando vas de visita, te preguntas por qué motivo los propietarios de esa casa lo conservan...

Si vienes a mi casa y entras a la cocina, tú también te preguntarás qué hace este gato chino de la suerte en una bandeja shabby-chic...


(Yo también me lo pregunto...)

Y tiene su historia, como todas las cosas que nadie sabe por qué tenemos en nuestras casas... Por mucho que desentonen con el tipo de decoración o con nuestra personalidad.

Este gato fue un regalo por el día de mi santo que me hizo mi hijo Pablo, hace tres o cuatro años.

Se fue con mi hermana a una tienda de chinos y apareció con él, sin poder aguantar a que fuera el Uno de Junio para regalármelo.


(mi hermana, muerta de la risa, diciendo que me iba a encantar el regalo de mi hijo...)


Te puedes imaginar mi cara al abrir la caja. Y también, su cara de ocho años, esperando que mis ojos se iluminarán de la sorpresa.


Y se iluminaron.


Y entonces, él supo que había acertado con su regalo.


Porque hay regalos cuyo valor se lo dan las manos que te los entregan, y cuando son manos pequeñas, entonces el valor se multiplica por mil... o por diez mil.


El caso es que una vez pasada la emoción de madre e hijo, el "precioso" gato estuvo dando vueltas por los cajones de la cocina y por diversos lugares hasta el año pasado, cuando nos embarcamos en la "maravillosa" aventura de quitar el gotelé, que el gatito de marras desapareció.


(no le eché de menos, lo confieso)


Pero pasaron los meses, y cuando todo parecía ya arreglado y en su sitio, el susodicho gato apareció en una caja.


Y de nuevo, a buscarle un sitio...


(porque no me veía, ni me veo, capaz de tirarlo a la basura... )


Entonces, de repente, parece que encontró su lugar: una bandejita donde tengo dos latas para las bolsitas de té y el tarro de los "Buenos Pensamientos", en un rincón de la encimera de la cocina.






Con lo mono y lo shabby que me había quedado este rinconcito y lo bien que quedaría con el azucarero que el otro día me dio mi madre...






Pero es que los objetos absurdos y "naif" son los que le dan carácter a una casa, para que no parezca decorada por encargo...


Y si se mira con indulgencia y con comprensión, el rincón no ha quedado tan mal...




... o a lo mejor, es que mi tolerancia a los objetos absurdos hace que hasta me guste un poquito...


Feliz semana!



Recuerda que si no te quieres perder nada, me encontrarás en:

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19 comentarios :

  1. Hola Luz!! Tranquila que de objetos absurdos los hay en todas las casas...Tampoco te ha quedado tan mal el rinconcito shabby-chino,jeje!! Seguro que a tu hijo le encanta ver a su gatito saludando con la patita cada vez que pasa por su lado, jeje!!
    Saludos^^

    Marta

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    1. Je je je... lo peor es que el brazo no funciona!!! Así que es una total reliquia..
      Bss

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  2. Lo principal del gato chino es con el cariño que tu pequeño te lo regalo y por mucho que desentone en esa preciosa bandeja bien merece un trocito de ella.
    También le puedes proponer a tu hijo que lo podéis pintar a juego con la bandeja.
    Un beso

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    1. Pues sería una buena idea... con pintura a la tiza el verde menta... No me des ideas, jejeje
      Bss

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  3. Qué historia más buena jajaja. A mí las casas hotel no me gustan, me gustan con alma, como la tuya. Un beso.

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  4. Hola Luz, las cosas que nos regalan nuestros hijos, son las que mas valor tienen, como bien dices, y siempre tienen que tener su sitio en el hogar para que nuestros hijos se sientan orgullosos de lo bien que lo han hecho. Me parece genial que lo tengas en esa preciosa bandeja shabby.
    Un besazo guapa!

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    1. Sí, es una forma además de que sientan la casa como suya.
      Bss

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  5. Muy bueno, porque objetos de estos hay en todas las casas. La verdad rss que no sabes muy bien, pero cada uno acaba encontrando si hueco ;)
    Besos, Ángela

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    1. Sí, lo encuentran... o nos los colocan en la repisa (la decoración que propone mi hija merece un post aparte...)
      Bss

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  6. Luz, de esos tenemos todas un montón. Yo tengo un huevo con un letrero que pone "Mamá te quiero un huevo", contando que mi hijo tiene 28 años, fijate si aguanta jejeje. Besicos.

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  7. Yo creo que todas tenemos objetos "preciosos" de los que no podemos desprendernos. Yo tengo un "Oscar a la mejor madre" de cuando mis hijos eran pequeños y ya hace muchos años que lo guardo... Abrazos

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  8. Pues a mí me encanta ese rinconcito y ese gato rezuma cariño.
    Un besín y todos tenemos cosas así, jejeje.

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    1. A mi también me gusta más cada día... es muy naif...
      Bss

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  9. JEJEJEJE, totalmente identificada. No creo que nos hagamos mas tolerantes con los años. Pero si es que los años nos hacen apreciar con mas intensidad o sensibilidad los pequeños detalles de aquellos que más queremos. Mi rincón de costura (que no enseño porque es una autentica leonera), está lleno de dibujos y manualidades de mi hija pequeña, con lo que te entiendo a la perfección Luz.
    Besos solete

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    1. Sí que es cierto... Los guardamos quizá porque deshacernos de ellos es traicionarles un poquito.
      Bss

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  10. ¡Qué buen rato me has hecho pasar! ¡¡¡Ni se te ocurra tirarlo!!! Esos regalos "con historia" son los mejores ;-)
    Besos

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  11. jajaja yo no digo nada.... creo que tengo varias cosillas y soy incapaz de tirarlas... (el azucarero "quizás" te quedaría mejor y tengo uno de ese estilo que me encanta).
    Besos

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  12. Como me gusta leer tus entradas y como nos cuentas tus cosas!! Todas tenemos afortunadamente un monton de pequeños regalos que guardamos como verdaderos tesoros, que en realidad lo son, porque son parte de nuestra vida y de nuestros hijos y que cada vez que nos cruzamos con ellos no podemos evitar sonreir.
    Besos

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  13. Que bonito queda en esa bandeja shabby! Y que lindo que tu hijo te lo haya regalado con tanto cariño y emoción...ese gatito se merece un lugar privilegiado.
    Besos

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