No es que haya tardado mucho (los empecé el Domingo de Ramos), pero es que ya tenía varias cosas amontonadas, a falta de ponerles la trasera, y había que darles salida.
Y aprovechando que hoy es el Día de la Madre, qué mejor que poderles poner en su cama estos cojines de parte de su mamá.
Las telas de las estrellas las compré en una de las dos tiendas de tejidos del pueblo. No las iba buscando, así que fueron ellas las que me encontraron, y era exactamente la idea que tenía.


Y las tiras laterales, las puse cuando ví que no con el ancho del top no cubría los almohadones que iba a usar...
Y aquí está el cojín de Pablo, que para eso es el mayor (fue el primero en nacer, que la idea de que el mayor es el segundo es una leyenda urbana). Y esos cuatro minutos que se llevan, para él son muy importantes.

Tú sabes, mamaita,
¡cuánto te quiero!
Te lo he dicho mil veces
sólo con besos.
Pero hoy que es tu día
rompo el silencio:
¡Te quiero mamaita.
Desde aquí hasta el cielo!
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