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miércoles, 12 de febrero de 2014

Tutorial: Cómo hacer un cabecero

Hoy os quiero enseñar cómo hacer un cabecero con colchonetas. La verdad es que no es nada complicado, ya lo veréis. La única dificultad está quizá en decidir las medidas y la altura.

Así es cómo queda:




Os cuento qué necesitamos:

Fundamental, las piezas de gomaespuma. Yo las compré de 74 por 74 centímetros y con un grosor de 4 centímetros, en una colchonería.




Se me olvidaba: mi cama es de 150 cm.. Y como las dos partes no quedan totalmente pegadas, ese centímetro que faltaría queda cubierto. 

Fijaros también en el color: como estas son verdes, me ha limitado mucho a la hora de escoger las telas. Si podéis, mejor que sean blancas o un color clarito.

Luego, la barra de cortina. La mía es de 150 más los embellecedores. Y está colgada a 74 cm del colchón, y así cuadran las medidas, porque las trabillas miden 10 centímetros, y al colgarlas, bajan las piezas, y eso que es lo se me mete la colchoneta por detrás del colchón.

Ah, lógicamente, la cama habrá que separarla de la pared los 4 centímetros que tiene de ancho las colchonetas...

Ahora las telas:  el lunes os decía que había utilizado los trozos que me sobraron al acotar las cortinas, pero para la parte trasera he utilizado la tela que me sobró de hacer las cortinillas al aparador del salón (puedes ver cómo me quedó en el Objetivo 1: Renovar el aparador), porque no se va a ver y porque al coserlas esta vez, a diferencia de las que tenía antes que era todo del mismo tejido, me ha parecido que se quedaba más pegado a la colchoneta.




Vamos al lío: 

Necesitamos, para cada colchoneta, un trozo de 74 por 74 cm para la delantera y otro para la trasera, dos tiras de 44 por 7 cm (al coserlas a los frontales deberán quedarse en 20 centímetros), para las trabillas, y tres tiras de 4 por 74 para los laterales (por debajo los dejamos abierto y luego remataremos a puntada escondida). Por supuesto, hay que dejar margen de costura, y para la parte de abajo, ser generosas, para luego rematar con comodidad:




Para las trabillas,  tenemos dos tiras de 44 por 7 centímetros, que vamos a coser por la mitad, metiendo hacia dentro los dobladillos:






Y nos quedan así:




Ahora, unimos las tiras de los laterales, porque queda mejor coserlas de corrido a la parte de delante, y así tendremos una tira larga que bordeará todo el frontal:




A la hora de unir la tira larga al delantero, tenemos que colocar antes las trabillas, de forma que la parte larga quede hacia dentro. En la foto tenemos (de atrás a delante, y con los derechos enfrentados): tira lateral, extremo de la trabilla y parte delantera. 
Ah, la distancia a la que yo he puesto las trabillas ha sido a 10 centímetros de la esquina....




Cosemos las tiras laterales al delantero:


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Ahora colocamos la parte trasera, teniendo en cuenta que tenemos que poner las trabillas de la misma forma que hicimos con el delantero: el extremo debe queda hacia donde cosemos, y la trabilla doblada hacia las partes delanteras de las dos telas:




Ahora unimos las tiras laterales a la tela de la trasera:





Una vez unidas las tiras a la parte trasera, le damos la vuelta y metemos dentro la colcholeta. Y procedemos a rematar la parte inferior, para que quede bien estirada:




Y ya hemos terminado!!!

En confianza, el invento resulta más caro que comprar un cabecero de forja, porque las colchonetas me costaron unos 30 euros, y la barra, unos 40, más la tela (a no ser que puedas aprovechar algún retal), pero es que los de forja me resultan incómodos, porque al final te pegas con la cabeza en él...

¿Os animáis a hacer uno?

Ahora estoy planeando el siguiente objetivo: con telas, con decoupage, con punto de cruz...
Lo bueno de estos objetivos pequeños es que son fácilmente cumplibles, y sobre todo, concretos, que no es lo mismo decir "Voy a cambiar mi dormitorio" que decir "Voy a darle otro aire a las cortinas".

¿Estáis haciendo algún cambio vosotras?


PD: Estoy enlazando esta entrada a la Fiesta de Enlaces de Personalización de Blogs
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lunes, 10 de febrero de 2014

Objetivo 3: Renovar el cabecero

De nuevo lunes, y tal y como os prometí el viernes pasado, hoy os enseño mi objetivo cumplido de renovar el cabecero de mi cama:




La verdad es que si no llego a comprometerme a enseñarlo hoy, lo habría dejado pasar, pues aunque es algo sencillo de hacer, cuando tienes una pequeña gremlim revoloteando por casa, resulta complicado tomar medidas o coser a máquina.

Pero el viernes por la tarde me puse manos a la obra, aprovechando que llovía y que no íbamos a salir.

No sé si os lo comenté, pero en este cambio lo más complicado ha sido escoger la tela. En un principio pensé en utilizar una sábana antigua, pero dado que la gomaespuma es verde, y que se iba a transparentar, tuve que desechar la idea.

Porque yo lo quería en blanco. En realidad, cuando hice el original, era mi idea, pero la dependienta de la tienda de telas me convenció de que no se iba a notar nada, que tenía que ser algo que destacara, y al final me llevé ese color beis amarillento...

Así que ya te iba a cambiar, quería conservar mi idea: un blanco luminoso. 

Y entonces me acordé de que cuando corté las cortinas del dormitorio guardé la tela sobrante, porque llegaban hasta el suelo y las dejé a la altura del radiador. Busqué en el arcón de las telas "que algún día usaré" y los encontré:




Dos trozos de tela blanca luminosa que además hacían juego con las cortinas.


 La barra se ha quedado en el mismo color un beig dorado, que hace juego con las lámparas de las mesillas de noche...




Y tan contenta con el resultado, porque lo veo más coordinado con los cuadros y con las mesillas, y cómo no, con las cortinas.




Y ahora, el antes y el después:




¿Verdad que hay diferencia?
El miércoles os enseño cómo lo he hecho y sobre todo, las medidas a tener en cuenta.

Se me olvidaba... Mientras terminaba de rematar las colchonetas, Celia cogió una de ellas... Y con sus pelos de loca, se lo pasó en grande saltando sobre ella...





¡Feliz semana!


 Recuerda que si no te quieres perder nada, me encontrarás en:

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viernes, 7 de febrero de 2014

Siguiente objetivo: renovar el cabecero

Y sigo con mis pequeños cambios... Este fin de semana, el objetivo es cambiar el cabecero de mi cama:



Como ya os conté, el color es un beig un poco amarillento, con un cordoncillo azul ...

Llevo pensando en cambiarlo desde hace 2 semanas, una vez que colgué los cuadros, pero estaba la cuestión de la tela a usar... porque los quiero en color blanco y además, quiero gastar lo mínimo...

En blanco, porque quedarán mejor con mis cuadros nuevos:



(Si quieres ver cómo los enmarqué, pincha aquí)


La barra, que es de color blanco decapado no la voy a cambiar, pero, ¿verdad que quedarán mejor en blanco, a juego con los marcos?

Y gastar lo mínimo, porque me gusta dedicar el dinero a otras cosas en las que no haya más remedio que hacer una inversión.  Eso era lo que me hacía darle vueltas y más vueltas...

Pero ayer encontré la solución, basada en dos principios: no se puede tirar nada, y lo que se guarda, hay que tenerlo localizado... Ya os lo contaré el lunes, que será cuando os enseñe el resultado del cambio (si me pongo fecha me obligo a hacerlo!!)

¿Qué planes tenéis para el fin de semana?

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miércoles, 5 de febrero de 2014

Reto del orden en el especiero

Esta semana, Pilar, del blog "Se acabó del desorden", nos propuso el reto de ordenar los especieros, y yo, que soy una alumna aplicada me puse con ello.




En este caso, el desorden no era muy grande, porque son cosas que uso a diario y no queda más remedio que tenerlas ordenadas (o medianamente).

En mi caso, había cuatro zonas que entraban en juego:

Unas baldas que tengo en la pared:




Esto estaba ordenado, pero nada mono...

Un mueblecito para los botes de especias...




... al que le tengo un especial cariño pues fue lo primero que hice con gesso, pintura americana y decoupage, y que sin estar demasiado desordenado, el carrusel de etiquetas diferentes hacía que parecía un desastre..

Una parte del armario que hay justo encima de él:




Con más especias, además de otras porquerías, botes de cristal, caja con pinzas... 

Y la balda de otro mueble donde están los aceites, vinagres y alguna lata que no pongo en la despensa...




 Así que además de hacer limpieza y ordenar, la clave estaba en dar uniformidad a los recipientes.

Estuve buscando ideas, y me decidí por poner etiquetas que simularan pintura de pizarra, porque la de verdad, la pintura de pizarra, la iba a utilizar para otras cosas.

Como hice en Navidad, me pasé por World Label, donde me descargué etiquetas editables:

Para los botes que tengo en las baldas, escogí las redondas... Y para que fueran "limpiables", les dí una capa de cola blanca...




Así, ya tenía una zona igualada...

Luego, el mueble especiero... Y aquí vino lo peor, porque claro, lo ideal era encontrar botes que fueran todos iguales, pero: no los encontré, y además, para ciertas especias los necesitaba que tuvieran un molinillo incorporado. Así que otra vez a buscar uniformidad con las etiquetas... que había que despegar. Y la tarde del viernes pasado, la dediqué a vaciar los botes, lavarlos, ponerlos en remojo en agua caliente para que las etiquetas se despegasen... Recortando las etiquetas nuevas y volviéndolas a pegar...

La cocina olía como un zoco... Y los gemelos, cada vez que pasaban quejándose por el olor... Pero quedó bien:




Lo ideal sería que los botes de la parte inferior  tuvieran la tapa del mismo color, pero ya llegará...


Y seguirá ordenado porque es algo donde sólo toco yo...




Otra parte lista!  Que hasta el mueble que hay encima y que también tenía botes se quedó liberado (que no ordenado, pero hay que ir poco a poco...), porque alguna especia, como el comino en grano, se fue a la basura... No porque estuviera caducada desde el 2006, sino porque la última vez que lo usé fue cuando estaba embarazada de los gemelos, allá por el 2004, que hice un pollo en salsa con cominos y me sentó mal, y desde ese momento es una especia que no aguanto...Así que le dije adiós...

Y para terminar, la balda de los aceites y vinagres.




En un principio pensé en quitar las etiquetas originales al vino para cocinar, al vinagre de todo trote y a los botes de salsa de soja y Worcestershire, pero despues de todo lo que pené quitando etiquetas a los otros botes me contuve, que además, son cosas que duran poco y no merecía la pena el esfuerzo.

Y os cuento lo que tengo: la botella de la izquierda es para el aceite de oliva normal,  el que uso para cocinar, que compro siempre en garrafas grandes y que voy rellenando, porque esta botella es más bonita que las de plástico...

El bote para los espaguettis que se ve al fondo es un infiltrado, pero está ahì porque por la altura, es en el último sitio que me cabe...

Y para que el resto de aceites, vinagres y salsas quedaran ordenados y agrupados, utilicé una caja de madera, de las de patas de cangrejo que tenía guardada y con su mano de gesso ya dada a la espera de hacer decoupage...  Siguiendo con la temática de la pintura de pizarra, pinté uno de los laterales con esta pintura, porque así además, puedo utilizarla para otra cosa si veo que no funciona aquí:




Además, pinté otras botellas de cristal donde hago mis mezclas de aceites con romero y vinagre con  ajo. O el aceite de Jaén, que de lo bueno que está da pena usarlo para freír y sólo lo uso para ensaladas o aliños. El washi, que no faltara... (aunque tendré que darle cola blanca, porque si no, se terminará despegando)

Y para terminar, etiquetas para el bote de la sal gorda y las pastillas de avecrem...




Así que yo creo que he superado el reto





Si queréis ver el gran cambio que ha hecho Pilar, pasaros por Se acabó el desorden... Como siempre, maravilloso...

¿Cuál será el siguiente?

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lunes, 3 de febrero de 2014

Terminado el BOM de Shabby Fabrics

Hace un año, os hablaba de que Shabby Fabrics organizaba un BOM.  Y hoy, un año despúes os enseño mi nuevo quilt terminado:





Un bloque cada mes, eligiendo las telas que me evocaran a esos días...




Con el propósito de usar sólo las telas que tuviera ya, que se trataba de dar salida a los retales que van quedando de otros proyectos... Por eso, las uniones de los bloques están hechos con telas que ya tenía...




Porque aunque no lo parezca, un año pasa deprisa, y este quilt es una memoria de cada mes.

El acolchado, como siempre a mano, que algún día tendré que aprender a hacerlo a máquina, pero me gusta ponerme por la noche e ir haciéndolo sin prisa. Lo hice siguiendo el contorno de los corazones, para que quedaran más resaltados.




Y para la trasera, una tela con grandes flores estampadas, que tuve que comprar, eso sí, porque el arsenal textil de casa no daba para más.




Y una vez terminada, y puesta en el sofá, empiezo ya a pensar cuál será la siguiente. Quizá ha llegado ya el momento de ponerse a unir y acolchar el Mystery Quilt de Veronique Requena, antes de que llegue el calor... O a seguir con los objetivos de cambios en casa, que este fin de semana han estado un poco parados en su ejecución, aunque no es su planificación.

Porque cuando terminamos un quilt, nos sentimos un poco cojas, como si nos faltara algo, ¿verdad?

Feliz semana!

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