Esta semana no toca nostalgia, sino enseñarte los neceseres que he regalado este pasado fin de semana, que estuvimos en la Sierra de Madrid, viendo a unos amigos.
Porque no me gusta ir con las manos vacías cuando visito a personas a las que aprecio. Y aunque unos pasteles o una botella de vino puedan ser muy socorridos, yo opto por sacar mis telas y llevarles un detalle que puedan usar durante mucho tiempo.
¿Quieres verlos?




