Hay objetos cuya forma nos parece perfecta, pero su apariencia no nos termina de convencer... Esto me pasó con esta pequeña cajonera que compré hace un par de semanas (en una de mis tiendas-perdición, Lidl).
Me gustaba la forma y el tamaño, y era ideal para que Celia guardara sus pequeños tesoros, pero el color era demasiado triste y nada infantil.
Pero tenía remedio, así que se vino para casa.




